Despliegue de 400 puestos con validación IR en tres semanas
Cronograma, incidencias y soporte durante el rollout en una mesa institucional
La mesa de operaciones llevaba meses evaluando cómo cerrar el hueco entre la autenticación lógica y el acceso físico a los terminales. La decisión de instalar módulos de validación multiespectral en los 400 puestos llegó en febrero, con una condición incómoda: no se podía detener la operativa diaria. El rollout se planificó en tres semanas, por turnos y por mesas de producto, empezando por los puestos que gestionan órdenes de gran tamaño y dejando para el final las estaciones de soporte y back office.
Cada jornada se instalaban entre 25 y 30 módulos. El equipo técnico entraba a las 6:30, antes del turno de mercado, y trabajaba en bloques de dos horas por fila de escritorios. La calibración inicial de cada sensor tomaba unos doce minutos: alineación del campo de visión con el rostro del analista, ajuste de la distancia focal y registro de la huella térmica individual. Ese registro se repetía tres veces por persona para descartar variaciones por temperatura ambiente, que en la sala se mantiene entre 21 y 23 grados.
Qué falló y qué se corrigió sobre la marcha
El primer problema serio apareció en los puestos con pantallas curvas de 34 pulgadas. El reflejo del panel sobre la carcasa del módulo IR generaba lecturas falsas en el rango SWIR, y el sensor no alcanzaba el umbral de confianza en aproximadamente uno de cada ocho intentos. La solución no fue cambiar el hardware, sino reposicionar el brazo articulado y añadir una visera de goma de 4 milímetros que bloqueaba la luz reflejada. Esa pieza se fabricó en dos días y se instaló en los 62 puestos afectados.
El segundo frente fue el desgaste de los conectores USB-C. Con 400 estaciones y validación continua, cada puerto recibe entre 40 y 60 ciclos de conexión al día si el analista desconecta el módulo al terminar el turno. A la segunda semana ya había 11 puertos con holgura mecánica. Se decidió fijar los cables con bridas y dejar los módulos conectados de forma permanente, lo que redujo las incidencias a cero en la tercera semana.
Tiempos de inactividad y decisiones de umbral
El tiempo medio de inactividad por puesto fue de 18 minutos durante la instalación y de 4 minutos en las revisiones posteriores. Cuando un sensor no alcanzaba el umbral de confianza tras tres intentos, el protocolo indicaba pasar a validación secundaria con tarjeta y PIN, registrar el incidente y reprogramar la calibración para el turno siguiente. En total se registraron 27 casos de este tipo, la mayoría concentrados en las primeras 48 horas de cada mesa de producto.
La decisión más discutida fue bajar el umbral de confianza del 0,92 al 0,89 para los analistas que usan gafas con montura gruesa. El equipo de seguridad aceptó el ajuste tras comprobar que la tasa de falsos positivos no aumentaba en las pruebas cruzadas con reconstrucción 3D. El cambio quedó documentado y se revisa cada trimestre.
Al cierre de la tercera semana, los 400 puestos estaban operativos. Quedaron pendientes dos tareas menores: la sustitución de los 11 conectores dañados y la actualización del firmware de 40 módulos que aún corrían una versión anterior. El cronograma se cumplió sin detener la operativa, aunque el margen fue estrecho y dependió de que las piezas de la visera llegaran a tiempo.