Actualizado tras el despliegue en mesas institucionales de renta variable y derivados
En esta página reunimos los formatos de trabajo que aplicamos cuando una mesa de operaciones decide incorporar sensores infrarrojos y reconstrucción 3D en sus terminales. No es un catálogo cerrado: cada programa se ajusta al tamaño de la sala, al tipo de órdenes que se manejan y al nivel de exposición física del personal. Lo que sigue son los cinco bloques que cubren desde la auditoría inicial del puesto hasta el mantenimiento de los módulos ya instalados.
Auditoría del puesto y mapa de exposición
Antes de atornillar cualquier módulo conviene saber qué se está protegiendo. Revisamos la disposición de las estaciones, los turnos, el tránsito de personas ajenas a la mesa y los puntos donde un analista queda de espaldas a la sala. El resultado es un mapa de exposición por puesto, con prioridades de instalación.
- Levantamiento físico de la sala y conteo real de estaciones activas por turno.
- Identificación de puestos con acceso a órdenes de gran tamaño o información restringida.
- Registro de condiciones de iluminación y temperatura que afectan la lectura infrarroja.
Integración de hardware IR y 3D en el terminal
El módulo multiespectral se monta en el brazo del monitor y se conecta por USB-C a la estación. Ajustamos la altura, el ángulo y la distancia focal para que la captura coincida con la postura natural del analista frente a la pantalla. La calibración inicial se hace por puesto, no en bloque, porque cada mesa tiene su propia geometría.
- Montaje del sensor IR junto a la cámara RGB existente, sin reemplazarla.
- Calibración de reflectancia y emisividad térmica por analista.
- Verificación del consumo de ancho de banda antes de activar la validación continua.
Pruebas de resistencia frente a suplantación física
Trabajamos con máscaras de silicona, impresiones 3D y materiales de prueba para medir dónde falla la detección. No prometemos infalibilidad: documentamos qué bandas del espectro responden mejor y en qué condiciones la lectura se degrada. Ese informe es el que decide si el umbral de confianza del terminal debe subir o mantenerse.
- Pruebas con máscaras de silicona de alta gama y réplicas de geometría facial.
- Medición de reflectancia en rango SWIR y respuesta térmica bajo distintas luces.
- Registro de falsos negativos y ajuste del umbral por tipo de puesto.
Despliegue por turnos y mesas de producto
Cuando la sala supera las cien estaciones, el rollout se organiza por turnos y por mesa de producto. Empezamos por los puestos con mayor exposición y dejamos los de menor tránsito para el final. Cada jornada se instalan entre veinticinco y treinta módulos, se valida la calibración y se registra la huella térmica del analista que ocupa ese puesto.
- Cronograma por turnos con ventanas de inactividad mínima por estación.
- Registro de incidencias frecuentes: reflejos en pantallas curvas, fatiga de conectores.
- Protocolo de sustitución cuando un sensor no alcanza el umbral de confianza.
Mantenimiento, soporte y revisión periódica
Un sensor instalado no se mantiene solo. Programamos revisiones trimestrales de calibración, limpieza óptica y verificación de firmware. También dejamos un canal de soporte directo para la mesa, de modo que cualquier degradación en la lectura se reporte antes de convertirse en un incidente. El objetivo es que la validación biométrica sea una capa más del terminal, no una carga operativa.
- Revisión trimestral de calibración y limpieza de lentes infrarrojas.
- Actualización controlada de firmware sin cortar la operación de la mesa.
- Canal de soporte para reportar degradación de lectura en tiempo real.
Si quieres ver cómo se aplica esto en una sala concreta, revisa los programas de integración en operaciones reales o escríbenos desde la página de contacto para coordinar una auditoría inicial.